se confundió. sólo era eso. se confundió.
un vencejo pasó la noche del domingo en el codo del canalón de mi terraza. intenté ayudarle. le refresqué las plumas. dejé agua y comida a su alcance. le hablé despacio. tenía espacio suficiente en su refugio, así que no quise importunarle más y le dejé tranquilo, por si era eso lo que necesitaba, paz, calma y el fresco de una noche que quizá le haría volar.
pero seguía en mi terraza a la mañana siguiente. y le tomé despacio, para no asustarle, para no hacerle daño. y le puse en una caja de cartón. y le llevé donde podían ayudarle.
se ha confundido. sólo es eso. se ha confundido.
me dijeron que se despistó y pensó que mi canalón era su casa. estaba sano, pero los vencejos tienen las alas tan grandes que al intentar elevarse chocan con el suelo. es por ello que apenas se posan, y comen y beben y duermen volando.
no necesitaba nada. sólo el empujón que le hiciera poder batir las alas. sólo eso.
estaba confundido.
necesitaba el empujón que le sacara del suelo.