sin darte cuenta, de repente, la vida te pone un regalo en la piel.
sé cómo he de hacer para cuidarlo.
y voy a hacerlo.
jueves, 2 de septiembre de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
A distancia
Soy la presa M 86915.
Llevo en esta cárcel 1214 días.
Cada mañana nos levantan a las 7:15,
comemos a las 13:30,
cenamos a las 21:00
y nos acostamos a las 23:00.
Y hoy he pensado en mi hijo 57 veces.
Mi hijo.
A 20 kilómetros y 12 sueños de distancia.
Llevo en esta cárcel 1214 días.
Cada mañana nos levantan a las 7:15,
comemos a las 13:30,
cenamos a las 21:00
y nos acostamos a las 23:00.
Y hoy he pensado en mi hijo 57 veces.
Mi hijo.
A 20 kilómetros y 12 sueños de distancia.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Ibuprofeno
hoy me duele no tenerte cerca.
es lo que tienen los dolores.
a veces aparecen en un tobillo.
a veces se esconden bajo las uñas.
a veces se cuelgan de un oído.
a veces llegan lento y no te das cuenta de que están hasta que ya es tarde y tienes que tomar antiinflamatorios.
creo que ya me toca, voy a tomármelo.
es lo que tienen los dolores.
a veces aparecen en un tobillo.
a veces se esconden bajo las uñas.
a veces se cuelgan de un oído.
a veces llegan lento y no te das cuenta de que están hasta que ya es tarde y tienes que tomar antiinflamatorios.
creo que ya me toca, voy a tomármelo.
martes, 25 de mayo de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
Violento
Hoy he pensado en ti. No has llegado de repente, como llegan los sueños. No. He decidido pensar en ti.
Y te he pensado con la camisa desabrochada, violento, pidiéndome que te mordiera. Y lo he hecho. Y me has empujado contra un árbol. Y me has apretado con tus manos fuertes y grandes. Y me has retado. Violencia. Y te he respondido. Violencia.
Nadie podía oirnos, aunque estaban todos.
Y has ahogado un grito en mi oído. Y tú querías oir el mío, y te he dejado oirlo sólo porque me agarrabas del cuello.
Lo siento, no puedo quererte. Pero mi violencia es toda tuya. Quiero que me mires así, como me mirabas hoy. Quiero que me enseñes los dientes. Así, violento, te deseo.
Recuerdo que una vez tuve un corazón. Lo recuerdo. Pero hace ya tanto tiempo...
miércoles, 12 de mayo de 2010
Elgaland y Vargaland
Toda la tierra de nadie.
Desde el 14 de marzo de 1992 el reino de Elgaland-Vargaland posee tus miedos y tus dudas, tus orgasmos sin mí, todas tus contradicciones, el amor que sientes, esos estados mentales que tú y yo conocemos, los efectos que me producen las drogas, la hipnosis cuando te miro, nuestra telepatía, mi delirio, el éxtasis en mi piel, tu inspiración artística, la posesión de espíritus, las experiencias próximas a la muerte, los errores del disco duro, los virus informáticos, la fisión y fusión de partículas, las fronteras entre todos los países del mundo, aguas internacionales,....toda la tierra de nadie.
Su constitución distingue tres tipos de espacios no físicos: el Estado de Hypanagoga (la frontera entre estar despierto y dormido), el Territorio Escapístico (las ensoñaciones que ocurren cuando uno está despierto) y la Habitación Virtual (el territorio de todo lo digital).
Y yo, en cambio, no quiero tu espacio, ni tu frontera, ni tu territorio, no quiero ni uno solo de tus sueños.
A no ser que yo forme parte de ellos.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Te miro
Apostada ante tu pecho,
recojo tu suspiro
y me lo guardo para el día en que me ahogue
Maram Al-Masri
sábado, 17 de abril de 2010
Corolario
La vida es algo muy curioso.
De a ratos uno cree que todo pasa alrededor sin tocarle, como si fuera un espectador más que no está invitado a participar. Uno mira, reflexiona, juzga y, por supuesto, cree estar en posesión absoluta de la verdad.
Pero la vida es una puta, y es precisamente en ese instante cuando se baja del escenario, te toma de la mano y te dice: "arriba, es tu turno", y es justo en el momento clave de la obra, en ese punto de inflexión en el que todo se decide, en el que el rumbo de los personajes depende de lo que tú, el nuevo actor, hagas. Y entonces todo deja de estar tan claro, y entonces es imposible juzgar, y es entonces cuando de verdad comprendes que nada hay comprensible.
Un encuentro, sin más, amigos a los que volver a ver. Y de golpe una sonrisa que no esperas y que lo ilumina todo. Y entonces unos ojos en ti que aceleran tu ritmo.
Y un primer mensaje calmado que aún no era preocupante porque yo seguía sentada en el patio de butacas. Y las ganas de que pasaran los días. Afianzando en mis manos las riendas para no dejarlas caer, para no soltarlas. Pero pensé que no pasaba nada, que aún seguía sentada con mi entrada en la mano y que la obra sucedía al margen de mí. Pero la vida, esa zorra, ya me había metido en escena sin yo saberlo. Y de repente dos horas que se me antojaron mías, y unos ojos en mi cuello que lo cambiaron todo. Y un mensaje de madrugada con incendio incluido y un amanecer suponiendo, y mi lo siento y tu gracias por no ser prudente. Y luego mil mensajes más en los que yo no sabía qué, y respuestas que empezaron a romper algo en mi, que iban, de a poquitos, aflojando de mis manos las riendas.
Y palabras, y cuentos, y poemas, y gracias por Withman y yo también adoro a Galeano, y no me digas que te gusta tanto la física como la filosofía, y el tiempo que uno se inventa, y el incendio que se hace volcán, y esa fantástica idiotez transitoria que ha transitado más tiempo del que pensábamos, y te regalo una palabra y el cern y haikus, y treguas que no sirven para nada, y derivadas, y un ‘no puede ser’ dicho bajito, no vaya a ser que se me oiga y la magia se rompa, y no te preocupes que todo está bien, y un árbol desde el que verlo todo pero del que da vértigo bajar y en el que da vértigo estar, un árbol desde el que caer y curarse y volver a herirse y no te preocupes que estoy aquí, y enredarse en el pirulí y sobrevolar el Kilimanjaro, y una historia por fascículos y un nudo en mi estómago al leerlos. Me quedo de esos días con los colores, con los nervios, con el mirar durante horas el techo de mi cuarto sin poder dormir, con mi adolescencia de 35 años que ha durado un mes entero, me quedo con las laderas de los días y las fachadas de las noches, me quedo, sin duda, con tu sonrisa.
Y el viernes, y recordar, de golpe, que aquí no tenemos batidos, sólo horchatas. Y ese arcoiris en mi cara por reir y llorar al mismo tiempo. Me quedo con los no reproches, me quedo con las no explicaciones, me quedo con los no pedir perdón porque en realidad nada de eso era necesario, porque los dos sabíamos. Y un sábado de qué hago y un domingo de coraje. Me quedo con tus ojos de asombro fijos en los míos, me quedo con un ‘¿me puedo sentar?’, me quedo con unas palabras que no me esperaba pero que supe colocar en seguida, me quedo con tu ‘no quiero decirte nada más que voy a liarla de nuevo’. Y luego el lunes y luego el martes y luego un cuento. Y dos olores que se quedan en uno. Y la seguridad, la confianza ciega vete tú a saber porqué.
Y segura de que, de nuevo, la verdad iba a estar esperándome en casa en un mensaje. Y mil gracias. Y yo temblando.
Me quedo con un amigo al que intuyo grande, limpio, honesto, brillante.
Y mil gracias por esa magia que está siempre entre nosotros y que reconocemos tan bien, y que seguirá estando, te lo prometo, aunque ahora tenga otro rostro.
Y me quedo con el saber hacerlo. Me quedo con unos ojos que dicen mil cosas mientras las palabras me hablan de nada, con la sonrisa de todo está bien, con el sentir que todo funciona.
Y de todos esos días de tú y yo me quedo con las horas de pensar y con la sensación de encajar y fluir, me quedo con un amigo al que no conocía y al que descubrí de golpe dentro de mi. Me quedo con mis manos deseando tocarte al andar pero sin saber cómo hacerlo. Me quedo con la magia y con la música. Y me quedo con ese echarte de menos justo al borde de una carretera, me quedo con esa sensación de "ay dios mio" al abrir de nuevo la puerta de casa.
Es tan dificil que pase algo como ésto, que me quedo, sobre todo, con que este tiempo sea un comienzo, porque este tiempo es parte de este punto y final, porque es una hermosa lección saber dejar ir a las personas cuando tienen que hacerlo y quedarme con lo que me han hecho sentir.
Me quedo, de mi, con esta manía que tengo de ir siempre sin parapetos, a pecho descubierto. Me quedo, de ahora, con esta sensación de paz. Me quedo, de ti, con todo. No sabes el bien que me has hecho.
Y entonces el miércoles y entonces el jueves y entonces hoy.
Y el viernes, y recordar, de golpe, que aquí no tenemos batidos, sólo horchatas. Y ese arcoiris en mi cara por reir y llorar al mismo tiempo. Me quedo con los no reproches, me quedo con las no explicaciones, me quedo con los no pedir perdón porque en realidad nada de eso era necesario, porque los dos sabíamos. Y un sábado de qué hago y un domingo de coraje. Me quedo con tus ojos de asombro fijos en los míos, me quedo con un ‘¿me puedo sentar?’, me quedo con unas palabras que no me esperaba pero que supe colocar en seguida, me quedo con tu ‘no quiero decirte nada más que voy a liarla de nuevo’. Y luego el lunes y luego el martes y luego un cuento. Y dos olores que se quedan en uno. Y la seguridad, la confianza ciega vete tú a saber porqué.
Y segura de que, de nuevo, la verdad iba a estar esperándome en casa en un mensaje. Y mil gracias. Y yo temblando.
Me quedo con un amigo al que intuyo grande, limpio, honesto, brillante.
Y mil gracias por esa magia que está siempre entre nosotros y que reconocemos tan bien, y que seguirá estando, te lo prometo, aunque ahora tenga otro rostro.
Y me quedo con el saber hacerlo. Me quedo con unos ojos que dicen mil cosas mientras las palabras me hablan de nada, con la sonrisa de todo está bien, con el sentir que todo funciona.
Y de todos esos días de tú y yo me quedo con las horas de pensar y con la sensación de encajar y fluir, me quedo con un amigo al que no conocía y al que descubrí de golpe dentro de mi. Me quedo con mis manos deseando tocarte al andar pero sin saber cómo hacerlo. Me quedo con la magia y con la música. Y me quedo con ese echarte de menos justo al borde de una carretera, me quedo con esa sensación de "ay dios mio" al abrir de nuevo la puerta de casa.
Es tan dificil que pase algo como ésto, que me quedo, sobre todo, con que este tiempo sea un comienzo, porque este tiempo es parte de este punto y final, porque es una hermosa lección saber dejar ir a las personas cuando tienen que hacerlo y quedarme con lo que me han hecho sentir.
Me quedo, de mi, con esta manía que tengo de ir siempre sin parapetos, a pecho descubierto. Me quedo, de ahora, con esta sensación de paz. Me quedo, de ti, con todo. No sabes el bien que me has hecho.
Y entonces el miércoles y entonces el jueves y entonces hoy.
Quiero que sepas que entiendo, que sé que todo está donde tiene que estar.
Un amigo me dijo un día: "ver es creer, pero sentir es estar seguro".
Y eso ha sido todo. Al menos hasta ahora, porque la vida a veces decide y uno ya no puede hacer nada salvo dejarse llevar.
La puta vida.
Dios, cómo la amo.
Un amigo me dijo un día: "ver es creer, pero sentir es estar seguro".
Y eso ha sido todo. Al menos hasta ahora, porque la vida a veces decide y uno ya no puede hacer nada salvo dejarse llevar.
La puta vida.
Dios, cómo la amo.
viernes, 5 de marzo de 2010
teatro en vena
"El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre."
F. García Lorca
miércoles, 3 de marzo de 2010
Ricardo
No se sabe nada de él. Y la angustia. Y mis piernas temblando.
Y el silencio en el teclado y el silencio en el teléfono.
Y esta mañana. Alguien que me dice que estás bien. Y sin poder evitar llorar. Y aún así con una sensación de irrealidad en el estómago. Necesito oirte. Y te llamo. Una vez. Dos. Mil. Da igual.
- ¿Sí?- sé que eres tú, pero quiero que me lo digas.
- ¿Puedo hablar con Ricardo?- por favor.
- Soy yo. ¿Con quién hablo?-
- Soy Sara-
Santiago y Madrid, a diez mil kilómetros de distancia. No puedes notar mi corazón latiendo en mi cuello. Ni cómo vuelvo a llorar, despacio, para que no me oigas.
Y da igual los años que pasen. Y da igual que no sepas que tengo el río invisible entre mis manos. Da igual.
- Estoy bien, nena, estoy bien -
Cerca de ochocientas personas ya no existen. Y yo, por fin, sonrío escuchando tu voz.
viernes, 5 de febrero de 2010
miedo escénico
Desde aquel momento.
Recuerda que se puso un sobrero verde de su abuelo y lo sintió. Empezó a hablar como un adulto, grave, serio, pero su voz de cuatro años lo delataba y todos comenzaron a reir. Supo, en ese mismo momento, que sería actor.
Adoraba sentir la emoción, los nervios, el vértigo inicial. Su vida se llenaba cuando hablaba desde otros. Llevaba quince años de carrera y, sin embargo, cada una de las veces que salía a escena notaba que se paralizaba, sudaba, el estómago se le reducía a una pequeña nuez. Apenas nadie entendía que, amando tanto el teatro, también pudiera sufrir de ese modo.
Ni siquiera Cyrano lo entendía. Era su personaje, el que más había interpretado y al que más amaba. Pero tampoco él entendía que se empeñara en estar noches enteras sin dormir antes de un estreno. "¿Por qué no te dedicas a otra cosa?, existes, eres real. Yo soy un personaje, no puedo elegir, pero tú sí, cambia". Se miraron un segundo como viejos conocidos y surgió el reto: "deja, por una vez, de ser personaje y conviérte en actor" . Cyrano lo pensó, se puso blanco y sonrió: "No puedo, no soportaría el miedo escénico".
domingo, 10 de enero de 2010
aprender a despedirse
He querido mucho.
Me han querido mucho.
Y, sin embargo, sigo sin saber despedirme. Quizá debería haber pedido eso de regalo de reyes, un curso acelerado de despedidas.
Pero imagino que ya es tarde, los reyes han dejado en mis zapatos una llama, y voy a cuidarla hasta que crezca tanto que no pueda nunca volver a ser cerilla.
Mis amigos
Hace frío.
Mi terraza comienza a llenarse de blanco y los tejados de Madrid hacen lo mismo que ella. Nieva.
Enciendo una vela y sonrío.
Hace frío en la calle.
Y yo sonrío y me lleno del calor de mis amigos, sola, en casa, siento cómo ellos me devuelven mi sonrisa.
Gracias. Espero que sepáis cuánto os quiero.
Sin vosotros, nada.
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