domingo, 10 de enero de 2010

aprender a despedirse


He querido mucho.

Me han querido mucho.

Y, sin embargo, sigo sin saber despedirme. Quizá debería haber pedido eso de regalo de reyes, un curso acelerado de despedidas.

Pero imagino que ya es tarde, los reyes han dejado en mis zapatos una llama, y voy a cuidarla hasta que crezca tanto que no pueda nunca volver a ser cerilla.

1 comentario:

Carlos dijo...

Enhorabuena por tu regalo de reyes, un gran regalo.
Eso que has sido muy buena chica.
quizas te cuesta despedirte porque quieres a tus amigos,
quiza no te merezca la pena despedirte de un amigo, y dedicarte a alimentar esa llama tan bonita, mientras enciendes tus velitas en el invierno.
mejor deja que las cosas se pongan en su sitio por si mismas, no intentes forzarlo
que disfrutes la nevada,:)
buena semana
beso