Hoy he pensado en ti. No has llegado de repente, como llegan los sueños. No. He decidido pensar en ti.
Y te he pensado con la camisa desabrochada, violento, pidiéndome que te mordiera. Y lo he hecho. Y me has empujado contra un árbol. Y me has apretado con tus manos fuertes y grandes. Y me has retado. Violencia. Y te he respondido. Violencia.
Nadie podía oirnos, aunque estaban todos.
Y has ahogado un grito en mi oído. Y tú querías oir el mío, y te he dejado oirlo sólo porque me agarrabas del cuello.
Lo siento, no puedo quererte. Pero mi violencia es toda tuya. Quiero que me mires así, como me mirabas hoy. Quiero que me enseñes los dientes. Así, violento, te deseo.
Recuerdo que una vez tuve un corazón. Lo recuerdo. Pero hace ya tanto tiempo...
1 comentario:
UN corazón, sí. Sé lo que es, lo he visto por ahí algunas veces.
Publicar un comentario